ARTÍCULO
Coroidopatía central serosa: enfermedades del espectro paquicoroideo
INTRODUCCIÓN
La coroidopatía central serosa (CSC) es una condición que afecta a las capas más externas de la retina, desencadenada por la acumulación de líquido sub-retiniano. Afecta principalmente a la coroides, al epitelio pigmentario de la retina y al funcionamiento de los fotorreceptores, lo que termina generando un desprendimiento exudativo de la retina neurosensorial. El resultado es una disfunción que puede centrarse en la región macular o extenderse a zonas más periféricas. La enfermedad puede manifestarse de dos formas: una focal, con un único punto de filtración, o una difusa, caracterizada por múltiples puntos de fuga (Lee et al., 2016).
SÍNTOMAS Y COMO DETECTARLA
Quienes padecen CSC suelen describir síntomas que alteran su día a día: visión borrosa, imágenes que parecen desdibujarse, formas distorsionadas (metamorfopsias), objetos que se perciben más pequeños de lo normal (micropsias), dificultades para distinguir contrastes o, en algunos casos, alteraciones leves en la percepción de los colores.
Un recurso sencillo pero útil para detectar esta patología de forma temprana es la rejilla de Amsler. Este test, que los pacientes pueden usar ante los primeros síntomas, resulta invaluable no solo en consultas optométricas, sino también en atención primaria o incluso en entornos médicos más generales, ayudando a identificar CSC u otras afecciones retinianas antes de que avancen.
EVALUACIÓN DE LA CSC
En el ámbito clínico, contamos con un arsenal de herramientas diagnósticas para evaluar la CSC. Las pruebas no invasivas, como la tomografía de coherencia óptica de dominio espectral (SD-OCT), la retinografía, la autofluorescencia y la microperimetría mediante oftalmoscopía láser de barrido confocal (SLO), permiten detectar y monitorizar la enfermedad con gran precisión. Sin embargo, en ciertos casos, se recurre a pruebas más invasivas, como la angiografía fluoresceínica o con verde de indocianina, esenciales para localizar con precisión los puntos de fuga.
En 2016, Lee y sus colegas propusieron una clasificación que divide la CSC en tres fases:
- CSC aguda, de inicio reciente y generalmente reversible.
- CSC crónica, con un curso más prolongado y daños acumulativos.
- CSC con daño permanente, donde las alteraciones retinianas se vuelven irreversibles.
Esta categorización no solo ayuda a entender la evolución de la enfermedad, sino que también guía las decisiones clínicas, desde el tratamiento oftalmológico, hasta el seguimiento. La CSC, aunque compleja y multifactorial, nos recuerda la importancia de escuchar al paciente y combinar herramientas accesibles,con tecnología avanzada para proteger la visión.
REFERENCIA
Lee WJ, Lee JH, Lee BR. Fundus autofluorescence imaging patterns in central serous chorioretinopathy according to chronicity. Eye (Lond). 2016 Oct;30(10):1336-1342. doi: 10.1038/eye.2016.113. Epub 2016 Jun 10. PMID: 27285318; PMCID: PMC5136480.
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