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GUÍAS PARA PROFESIONALES

Guía Avanzada sobre Cataratas para Optometristas

INTRODUCCIÓN

La catarata, definida como opacidad en el cristalino que causa una disminución significativa de la visión, sigue siendo la principal causa de ceguera reversible a nivel mundial [1]. Aunque su manejo quirúrgico es predominantemente oftalmológico, el optometrista juega un papel cada vez más crucial y multifacético en la atención integral del paciente con catarata. Este rol abarca desde la detección temprana y el diagnóstico diferencial, pasando por una evaluación pre-quirúrgica detallada que optimiza los resultados, hasta un manejo post-operatorio experto y la rehabilitación visual.

El optometrista posee los conocimientos y las habilidades para realizar una evaluación clínica y funcional profunda, utilizar tecnología diagnóstica avanzada y participar activamente en la cogestión del paciente, colaborando estrechamente con el equipo oftalmológico. Esta guía está diseñada para proporcionar una base sólida y actualizada, basada en la evidencia científica, para que los optometristas puedan ejercer este papel con la máxima competencia y rigor clínico. Abordaremos desde la epidemiología y la patogénesis hasta las complejidades de las LIOs actuales y el manejo post-quirúrgico de los pacientes con comorbilidades. Aunque enfocada en un contexto aplicable a España y Latinoamérica, los principios clínicos y de manejo son universales y basados en las mejores prácticas clínicas internacionales.

EPIDEMIA Y RELEVANCIA GLOBAL

La catarata es una condición universal relacionada principalmente con el envejecimiento, aunque puede tener múltiples etiologías. Afecta a millones de personas en todo el mundo y representa una gran carga socioeconómica [1]. La prevalencia aumenta drásticamente con la edad; se estima que más de la mitad de las personas mayores de 75 años presentan algún grado de opacidad significativa del cristalino [2].

En España y Latinoamérica, el envejecimiento poblacional, con una esperanza de vida creciente, implica un aumento constante en el número de casos de cataratas y, consecuentemente, en la demanda de atención. Si bien las tasas de cirugía varían, el acceso y la infraestructura para el diagnóstico y seguimiento por parte de optometristas cualificados son elementos clave para optimizar los recursos sanitarios y mejorar los resultados visuales de la población afectada. 

ANATOMÍA, FISIOLOGÍA Y PATOGÉNESIS DEL CRISTALINO

El cristalino es una estructura biconvexa, avascular y transparente, suspendida de las fibras zonulares. Su transparencia depende de una organización altamente ordenada de las fibras del cristalino, una concentración precisa de proteínas (cristalinas) y un estado de hidratación constante [3]. Funciona como una potente lente que contribuye al poder dióptrico total del ojo y permite el enfoque a diferentes distancias mediante el proceso de acomodación.

La formación de catarata implica una pérdida de la transparencia debido a cambios en la estructura y/o composición de las proteínas cristalinas. Los mecanismos subyacentes son multifactoriales e incluyen:

  • Estrés Oxidativo: La exposición acumulada a la radiación UV y otros agentes oxidantes causa daño a las proteínas y lípidos del cristalino [4].
  • Agregación Proteica: Las cristalinas solubles se vuelven insolubles y se agregan, dispersando la luz.
  • Modificaciones de las Proteínas.
  • Alteraciones Iónicas y Osmóticas: 
  • Daño de la Membrana: La peroxidación lipídica daña las membranas de las fibras.

 

Factores de Riesgo

Además del envejecimiento, otros factores contribuyen al desarrollo de cataratas:

  • Radiación UV-B: Un factor de riesgo bien establecido, especialmente para cataratas corticales y subcapsulares posteriores [4]. El uso de protección solar ocular es preventivo.
  • Diabetes Mellitus: La hiperglicemia lleva a la acumulación de sorbitol (vía aldosa reductasa) y a la glicosilación de proteínas, aumentando el riesgo de cataratas [5].
  • Tabaquismo: Aumenta el estrés oxidativo [6].
  • Uso de Corticosteroides: Especialmente en uso sistémico o tópico prolongado, asociados a cataratas subcapsulares posteriores [7].
  • Radiación Ionizante.
  • Traumatismo Ocular: catarata traumática [8].
  • Inflamación Ocular Crónica: Uveítis, [9].
  • Cirugías Oculares Previas: vitrectomía, cirugías de glaucoma.
  • Distrofias Hereditarias: Ciertas distrofias hereditarias pueden predisponer a cataratas.

CLASIFICACIÓN DE LAS CATARATAS

La clasificación es fundamental para describir la catarata, predecir su impacto visual y planificar el manejo. Se utilizan principalmente dos enfoques: morfológico y etiológico.

– Clasificación Morfológica (Según la localización de la opacidad): Evaluada con lámpara de hendidura, idealmente con pupila dilatada. La clasificación LOCS III (Lens Opacities Classification System III) es un estándar de investigación, aunque en la práctica clínica se suele usar una descripción más cualitativa [10].

  • Catarata Nuclear.
  • Catarata Cortical.
  • Catarata Subcapsular Posterior.
  • Catarata Subcapsular Anterior.
  • Catarata Polar (Anterior o Posterior)

– Clasificación Etiológica (Según la causa):

  • Senil: La más común, relacionada con el envejecimiento. Puede manifestarse predominantemente como NS, CC o PSC.
  • Metabólica: Diabetes (la más común), galactosemia (catarata «en gota de aceite» en niños), hipocalcemia (catarata lamelar/zonular).
  • Complicada: Secundaria a otra enfermedad ocular (uveítis, glaucoma agudo, retinosis pigmentaria, alta miopía patológica).
  • Traumática: Consecuencia de un traumatismo (contusión, penetración, eléctrico, radiación ionizante). Puede tener forma de «roseta» [8].
  • Inducida por Fármacos: Corticosteroides [7], clorpromazina, amiodarona.
  • Congénita/Infantil: Presente al nacimiento o que se desarrolla en los primeros años. Requiere manejo urgente para evitar ambliopía. Puede ser hereditaria o asociada a infecciones (rubéola), síndromes (Down, Galactosemia) o metabólicas.
  • Secundaria: Ej. Post-vitrectomía.

    EVALUACIÓN CLÍNICA DESDE LA OPTOMETRÍA

    El optometrista debe realizar una evaluación completa que determine el tipo de catarata, su impacto funcional y la presencia de comorbilidades, sentando las bases para el plan de manejo (seguimiento, o derivación).

    • Anamnesis Detallada:
      • Síntomas: Disminución de AV (lejos/cerca), deslumbramiento (fotofobia, halos), diplopía monocular (por opacidades irregulares), dificultad en baja iluminación, cambios refractivos frecuentes (). Preguntar específicamente sobre el impacto en las actividades diarias (leer, conducir, televisión, trabajo, hobbies). La decisión quirúrgica se basa en el impacto funcional, no solo en la AV.
      • Historial Médico: Diabetes, hipertensión, uso de corticoides (tipo, dosis, duración), otras enfermedades sistémicas relevantes.
      • Historial Ocular: Traumatismos, inflamación, cirugías previas (incluida refractiva), glaucoma, DMAE, retinopatía diabética.
    • Agudeza Visual (AV): Evaluar con la mejor corrección refractiva actual, tanto de lejos como de cerca. 
    • Sensibilidad al contraste
    • Refracción: Fundamental para determinar la mejor AV corregida y detectar cambios refractivos (shift miópico/hipermetrópico). La refracción puede ser difícil o imprecisa con cataratas densas; documentar la fiabilidad. Considerar refracción ciclopléjica en algunos casos.
    • Evaluación con Lámpara de Hendidura:
      • Sin dilatación: Evaluar segmento anterior, cámara anterior, iris, y la parte central del cristalino.
      • Con Dilatación Pupilar: ESENCIAL para una evaluación completa de la catarata. Permite visualizar la extensión total de la opacidad, su densidad y localización. Utilizar técnicas como la iluminación directa focal, la dispersión escleral y, crucialmente, la retroiluminación directa e indirecta para visualizar opacidades corticales y subcapsulares. Documentar el tipo y la densidad de la catarata.
    • Evaluación del Deslumbramiento (Glare Testing): Cuantifica la pérdida de función visual bajo condiciones de iluminación adversa. Dispositivos como el BAT (Brightness Acuity Tester) o los medidores de sensibilidad al contraste con glare son útiles para demostrar el impacto funcional de la catarata, especialmente en PSC o CC iniciales, donde la AV estándar puede ser buena pero el paciente refiere mucha dificultad nocturna (ej. conduciendo).
    • Sensibilidad al Contraste: A menudo disminuye en presencia de cualquier tipo de catarata, incluso antes de una caída significativa de la AV. Es un indicador sensible del impacto en la calidad de visión funcional. Se mide con tablas o dispositivos electrónicos.
    • Examen del Fondo de Ojo: Imprescindible, idealmente con pupila dilatada, para descartar patologías retinianas o del nervio óptico coexistentes que puedan limitar el pronóstico visual post-cirugía. La visibilidad del fondo de ojo puede ser un indicador de la densidad de la catarata.
    • Presión Intraocular (PIO): Medir siempre. La catarata en sí misma rara vez causa un aumento de PIO, pero ciertas etiologías (pseudoexfoliación) o la coexistencia con glaucoma son comunes.

    TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS COMPLEMENTARIAS PARA LA EVALUACIÓN PRE-QUIRÚRGICA

    El optometrista puede participar activamente en la obtención e interpretación de datos de tecnologías avanzadas que son críticas para la planificación quirúrgica, aunque no realice la cirugía.

    • Biometría Ocular: La medición precisa de la longitud axial, la queratometría (K) y otros parámetros es fundamental para el cálculo de la potencia de la LIO [11]. 
      • Métodos: 
        • Ópticos (Interferometría/Reflectometría de Coherencia Parcial – IOLMaster, Lenstar, etc.): Son el estándar actual. No requieren contacto, son rápidos y más precisos que la ecografía en la mayoría de los casos. Proporcionan LA, K, profundidad de cámara anterior (PCA), grosor del cristalino (GC), white-to-white (WTW), tamaño pupilar. La densidad de la catarata puede afectar la penetración del rayo en LA.
        • Ultrasónicos (Modo A): Útiles en cataratas muy densas donde los métodos ópticos fallan, o en ojos con medios opacos (ej. hemorragia vítrea). Requieren contacto corneal (riesgo de indentación y errores) o técnica de inmersión (más precisa).
      • Consideraciones Optométricas: Asegurar la calidad de las mediciones (señal, repetibilidad). Identificar ojos «difíciles» (ojos largos miopes, ojos cortos hipermétropes, post-cirugía refractiva) que requieren fórmulas de cálculo de LIO especiales y pueden tener mayor riesgo de sorpresa refractiva.
    • Queratometría/Topografía/Tomografía Corneal: Esencial para medir el astigmatismo corneal [12]. La topografía/tomografía (ej. Orbscan, Pentacam) proporciona un mapa más completo de la curvatura corneal (superficie anterior y posterior) y elevación, vital para el cálculo de LIOs tóricas y la detección de queratocono o ectasia subclínica que contraindicarían ciertas LIOs (ej. multifocales). El optometrista debe saber interpretar estos mapas.
    • OCT del Segmento Anterior: Permite evaluar la cámara anterior (ángulo, profundidad) y la morfología del cristalino y zónula en algunos casos, útil en la evaluación de riesgo de cierre angular o en casos de trauma previo.
    • Evaluación Cuantitativa de la Densidad de la Catarata: Dispositivos basados en Scheimpflug (Pentacam) o retroiluminación dispersa (Nidek EAS-1000, Lens Opacity Meter) pueden cuantificar la densidad de la opacidad, útil para el seguimiento de la progresión o en investigación, aunque la evaluación clínica sigue siendo primordial para la decisión quirúrgica funcional.
    • Evaluación de la Superficie Ocular (SSO): FUNDAMENTAL. Un SSO alterada (ojo seco, blefaritis) puede afectar la calidad de las mediciones biométricas (K) y comprometer el resultado visual post-quirúrgico, aumentando el riesgo de ojo seco post-cirugía y de insatisfacción del paciente [13]. El optometrista debe detectar y manejar activamente el SSO antes de la biometría y la cirugía.

      DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

      Es vital distinguir la catarata de otras causas de pérdida visual, ya que el tratamiento y pronóstico son distintos.

      • Problemas Refractivos No Corregidos: Siempre descartar una refracción inadecuada.
      • Opacidades Corneales: Cicatrices, distrofias (ej. Fuch’s), edema corneal. La lámpara de hendidura diferencia fácilmente la localización de la opacidad.
      • Opacidades Vítreas: Desprendimiento de vítreo posterior (moscas volantes), hemorragia vítrea, inflamación. Se observan en el segmento posterior.
      • Patología Retiniana: Edema macular, DMAE, retinopatía diabética, agujero macular, membranas epirretinianas, desprendimiento de retina. Requieren examen de fondo de ojo y OCT.
      • Patología del Nervio Óptico: Neuropatías ópticas (isquémicas, inflamatorias), glaucoma (pérdida de campo visual central en estadios avanzados). Requieren evaluación de la pupila, fondo de ojo, campo visual.
      • Ambliopía: Pérdida visual no atribuible a una causa orgánica que se corrige con la edad. Historial clínico es clave.
      • Causas Neurológicas Centrales: ACV, tumores (menos probables si la pérdida visual es monocular y progresiva, pero considerar si hay otros signos/síntomas).

      INDICACIONES Y CRONOGRAMA DE LA CIRUGÍA

      La cirugía de catarata está indicada cuando la opacidad del cristalino causa una disminución de la función visual que interfiere con las necesidades y el estilo de vida del paciente [14]. No existe un nivel de AV específico que determine la necesidad de cirugía.

      El optometrista juega un papel clave en:

      • Identificar el Impacto Funcional: Determinar cómo la pérdida visual afecta las actividades diarias (leer, conducir, ver TV, trabajo, hobbies). La AV estándar no siempre refleja este impacto (ej. paciente con AV 20/30 pero severo glare por catarata subcapsulr posterior). 
      • Educar al Paciente: Explicar qué es la catarata, cómo afecta a su visión, las opciones de manejo (esperar y seguir vs cirugía), los beneficios y riesgos de la cirugía, y qué esperar del post-operatorio.
      • Identificar el Momento Óptimo: Derivar cuando el impacto funcional justifica el riesgo quirúrgico y el paciente está informado y dispuesto. Esperar demasiado puede complicar la cirugía (cataratas muy densas) o resultar en una pérdida de autonomía innecesaria.

       

      Criterios de Derivación para Cirugía:

      • Impacto funcional significativo en las actividades diarias.
      • AV corregida reducida que no mejora con cambio de refracción (ej. <20/40 o peor, pero adaptado a las necesidades del paciente).
      • Deslumbramiento o reducción de la sensibilidad al contraste que limita la función visual (ej. conducción nocturna).
      • Catarata que interfiere con la gestión de otra patología ocular (ej. visualización del fondo de ojo en retinopatía diabética, evaluación del nervio óptico en glaucoma, DMAE).
      • Catarata que causa glaucoma secundario.
      • Catarata congénita o infantil que causa riesgo de ambliopía.

      CONSIDERACIONES QUIRÚRGICAS (OVERVIEW PARA EL OPTOMETRISTA)

      La técnica quirúrgica estándar es la facoemulsificación (FACO), que utiliza ultrasonidos para fragmentar el núcleo de la catarata dentro de la cápsula, aspirando luego los fragmentos. Se realiza a través de incisiones pequeñas (generalmente <3 mm). Posteriormente, se implanta una LIO plegable dentro del saco capsular. En algunos casos, se puede asistir la FACO con un láser de femtosegundo para pasos como la capsulorrexis, fragmentación nuclear e incisiones (FLACS – Femtosecond Laser-Assisted Cataract Surgery) [15].

      El optometrista debe conocer esta base para entender el contexto post-quirúrgico, las posibles complicaciones relacionadas con la técnica y el pronóstico asociado a la integridad capsular y zonular.

        PRE-OPERATORIO OPTOMÉTRICO DETALLADO

        Además de la biometría y la evaluación de la superficie ocular (ya discutidas), el optometrista debe optimizar el estado general del ojo y del paciente antes de la cirugía.

        • Manejo de la Superficie Ocular (SSO): Punto CRÍTICO. La disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM) y el ojo seco son muy comunes y a menudo no diagnosticados o sub-tratados antes de la cirugía de catarata [13]. Tratar la SSO (lágrimas artificiales, higiene palpebral, calor húmedo, omega-3, antiinflamatorios si es necesario) semanas o meses antes de la biometría y la cirugía es fundamental para: 
          • Mejorar la precisión de la queratometría/biometría.
          • Reducir el riesgo de ojo seco post-operatorio y mejorar el confort.
          • Optimizar la calidad visual final.
        • Control de Comorbilidades Oculares: 
          • Glaucoma: Asegurar que la PIO esté bien controlada pre-cirugía. La cirugía de catarata puede tener un efecto transitorio o permanente de descenso de la PIO, pero los pacientes glaucomatosos tienen mayor riesgo de picos post-operatorios.
          • Diabetes/Retinopatía Diabética: Asegurar un buen control glucémico sistémico. Evaluar el estado retiniano. Pacientes con EMD pueden requerir tratamiento (ej. inyecciones intravítreas) antes o durante la cirugía de catarata para optimizar el resultado y minimizar el riesgo de empeoramiento del edema [16].
          • DMAE: Evaluar el potencial visual con técnicas como el PAM (Potential Acuity Meter) si está disponible, aunque su predictibilidad en cataratas densas es limitada. Discutir el pronóstico visual realista con el paciente; la cirugía de catarata mejorará la visión si la catarata contribuye significativamente a la pérdida, pero la limitación por la DMAE persistirá.
          • Uveítis: La inflamación debe estar inactiva durante un período prolongado (ej. 3 meses) antes de la cirugía. Estos ojos tienen mayor riesgo de inflamación post-operatoria, CME y PCO.
        • Discusión de Expectativas y Selección de LIO: El optometrista puede informar al paciente sobre las diferentes opciones de LIOs y ayudar a alinear las expectativas del paciente con el tipo de lente más adecuado a su estilo de vida y estado ocular. Esto es crucial para la satisfacción con LIOs premium (tóricas, multifocales, EDOF), y es algo que el paciente debe acordar con el cirujano.
        • Educación Pre-operatoria: Informar al paciente sobre el proceso quirúrgico, el uso de gotas pre-operatorias (indicadas por el cirujano) y qué esperar en el post-operatorio inmediato.

        LENTES INTRAOCULARES (LIOs): TIPOS Y CRITERIOS DE SELECCIÓN CLÍNICA AVANZADOS

        La selección de la LIO es una de las decisiones más importantes para el resultado visual y la satisfacción del paciente. El optometrista, al conocer las necesidades visuales del paciente y evaluar su estado ocular.

        • Principios Ópticos de las LIOs: Las LIOs reemplazan el cristalino y deben corregir el defecto refractivo para el punto focal deseado.
        • Tipos de LIOs:
          • LIOs Monofocales: Diseñadas para proporcionar un punto focal claro (generalmente lejos). La mayoría son esféricas o asféricas (para reducir la aberración esférica y mejorar la calidad de imagen, especialmente en pupilas grandes) [17]. No corrigen la presbicia, por lo que se requiere corrección para visión cercana/intermedia (a menos que se opte por monovisión). 
            • Criterios de Selección: La opción más común. Pacientes que priorizan buena visión de lejos y no les importa usar gafas para cerca/intermedia. Pacientes con comorbilidades oculares significativas (DMAE, glaucoma avanzado, irregularidades corneales) donde LIOs multifocales o EDOF tendrían menor rendimiento o contraindicación relativa.
          • LIOs Tóricas: Monofocales con capacidad de corregir el astigmatismo corneal preexistente [12]. Requieren una medición precisa del astigmatismo (idealmente con topografía/tomografía) y una alineación intraoperatoria precisa. 
            • Criterios de Selección: Pacientes con astigmatismo corneal significativo (>0.75-1.00 D, dependiendo del diseño de la lente) que desean reducir o eliminar la dependencia de gafas de lejos. La precisión biométrica y la ausencia de patologías corneales irregulares son cruciales.
          • LIOs Multifocales: Diseñadas para proporcionar múltiples puntos focales (lejos y cerca, y a veces intermedio) para reducir la dependencia de gafas para todas las distancias. Los diseños más comunes son difractivos o refractivos [18]. Pueden causar fenómenos disfotópsicos (halos, starburst) y reducir ligeramente la sensibilidad al contraste en comparación con las monofocales. 
            • Criterios de Selección: Pacientes con altas expectativas de independencia de gafas, motivados, con personalidad «perfeccionista», sin comorbilidades oculares significativas que limiten la visión (ojo seco severo, DMAE, glaucoma, córnea irregular), pupilas de tamaño medio/pequeño (depende del diseño), y con un astigmatismo corregible o bajo. Una evaluación pre-operatoria rigurosa es clave para seleccionar al candidato ideal y manejar las expectativas.
          • LIOs de Profundidad de Foco Extendida (EDOF – Extended Depth of Focus): Crean un único punto focal alargado para mejorar la visión intermedia y parte de la cercana, además de la lejana, reduciendo fenómenos disfotópsicos comparado con algunas multifocales [19]. Ofrecen un rango de visión funcional extendido. 
            • Criterios de Selección: Similar a las multifocales, buscando reducir la dependencia de gafas. Pueden ser una opción para pacientes que quieren más rango visual que una monofocal pero son menos tolerantes a posibles disfotopsias que con una multifocal trifocal, o en ojos con ciertas comorbilidades menores donde una multifocal clásica podría no ser ideal. A menudo requieren cierta corrección (gafas o monovisión leve) para visión de cerca muy fina.
          • LIOs Ajustables: En desarrollo o disponibles limitadamente. Permiten ajustar la potencia de la lente después de la implantación mediante activación con luz UV, corrigiendo el error refractivo residual post-cirugía [20]. Potencialmente útiles para minimizar la sorpresa refractiva. 
            • Criterios de Selección: Interés en la máxima precisión refractiva post-cirugía, disposición a seguir el protocolo de post-activación.
        • Cálculo de LIOs: Basado en fórmulas (SRK/T, Hoffer Q, Holladay 1, Holladay 2, Barrett Universal II, Kane, etc.) que usan los datos biométricos. Las fórmulas de generaciones más recientes (Barrett, Kane) suelen ser más precisas, especialmente en ojos atípicos. La fórmula Barrett Universal II es ampliamente considerada una de las más fiables actualmente [21]. El optometrista debe entender los parámetros de entrada y la lógica general detrás de las fórmulas para interpretar los resultados y colaborar con el cirujano.

          MANEJO OPTOMÉTRICO POST-QUIRÚRGICO DE LA CIRUGÍA DE CATARATA

          El optometrista clínico juega un rol fundamental en el seguimiento post-operatorio, asegurando una recuperación sin incidentes, detectando y manejando complicaciones, y optimizando el resultado visual y refractivo.

          • Identificación y Manejo Inicial de Complicaciones Post-quirúrgicas: El optometrista debe estar alerta a los signos y síntomas de alarma y saber cuándo derivar urgentemente.
            • Dolor Súbito e Intenso, Disminución Marcada de AV, Inyección Conjuntival Severa, Reacción en CA Intensa: Sospecha de Endoftalmitis. URGENCIA MÁXIMA. Derivación inmediata al cirujano [22].
            • Aumento de PIO: Común post-op (restos viscoelásticos, inflamación, glaucoma inducido por corticoides). Manejo inicial con hipotensores tópicos (ej. beta-bloqueantes, alfa-agonistas, inhibidores de anhidrasa carbónica) según protocolo. 
            • Inflamación Excesiva en CA (Uveítis Post-op): Aumentar la frecuencia del corticoide tópico. Derivar si no mejora o empeora.
            • Edema Corneal Persistente: Puede indicar disfunción endotelial preexistente, trauma quirúrgico, o PIO elevada. Derivar para evaluación.
            • Hipema o Hemorragia en CA: Derivar.
            • Posición Incorrecta de la LIO: Descentramiento, tilt, subluxación, puede causar aberraciones visuales o diplopía monocular. Evaluar con pupila dilatada. Derivar para posible reposicionamiento.
            • Opacificación de Cápsula Posterior (PCO): La complicación más común a medio/largo plazo [23]. Proliferación y metaplasia de células epiteliales del cristalino residuales en la cápsula posterior. Causa disminución progresiva de AV, deslumbramiento. Se diagnostica mediante lámpara de hendidura (retroiluminación). 
              • Manejo: Si causa impacto visual significativo, el tratamiento es la capsulotomía con láser YAG. El optometrista documenta el impacto funcional y deriva para el procedimiento al oftalmólogo. El seguimiento post-YAG implica monitorizar la PIO y posible edema macular.
            • Edema Macular Cistoide (CME – Síndrome de Irvine-Gass): Inflamación que causa edema en la mácula, generalmente semanas o meses post-cirugía [24]. Causa disminución de AV (a menudo con metamorfopsias). 
              • Manejo: Sospecha clínica ante la disminución de AV post-operatoria tardía. Derivación para confirmación con OCT e inicio de tratamiento (AINEs tópicos/orales, corticoides tópicos, inyecciones intravítreas en casos refractarios).
            • Desprendimiento de Retina (DR): Riesgo ligeramente aumentado post-cirugía de catarata, especialmente en miopes altos [25]. Síntomas: miodesopsias súbitas, fotopsias, pérdida de campo visual (telón). URGENCIA. 
            • Sorpresa Refractiva: Error refractivo post-operatori distinto de lo esperado. Puede deberse a error biométrico, cálculo de LIO, o cambios post-quirúrgicos. 
          • Manejo de la Refracción Post-quirúrgica: Una vez que el ojo está estable (usualmente 1 mes post-op), se realiza la refracción final y se prescriben las gafas si son necesarias, dependiendo del objetivo refractivo y el tipo de LIO.

          MANEJO DE PACIENTES CON CATARATAS Y COMORBILIDADES

          La presencia de otras enfermedades oculares o sistémicas modifica el manejo de la catarata. El optometrista debe identificar estas condiciones pre-quirúrgicas y anticipar su impacto en el resultado y el manejo post-quirúrgico.

          • Diabetes Mellitus: 
            • Pre-op: Optimizar control glucémico. Evaluación retiniana exhaustiva. Considerar tratamiento de EMD antes de cirugía de catarata si está presente. Mayor riesgo de ojo seco.
            • LIOs: Generalmente, LIOs monofocales son preferibles si hay retinopatía o riesgo de CME, ya que las LIOs multifocales/EDOF pueden empeorar los síntomas visuales con patología retiniana.
            • Post-op: Mayor riesgo de CME [16], progresión de retinopatía diabética, y PCO. Seguimiento post-operatorio más frecuente.
          • Glaucoma: 
            • Pre-op: PIO controlada. Evaluar daño del campo visual y del nervio óptico; esto limitará el potencial de mejora visual independientemente de la cirugía de catarata. LIOs multifocales/EDOF generalmente contraindicadas en glaucoma moderado/severo debido a la reducción de sensibilidad al contraste y potencial impacto en el campo visual. Monofocales son la regla.
            • Post-op: Monitorizar PIO de cerca (riesgo de picos, pero también posible descenso a largo plazo). Mayor riesgo de inflamación post-op.
          • Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE): 
            • Pre-op: Evaluación detallada de la mácula (OCT, Amsler). Discutir el pronóstico visual realista: la cirugía mejorará la visión si la catarata es la principal limitación, pero la mejora será hasta el nivel que permita la mácula dañada. LIOs multifocales/EDOF generalmente contraindicadas [18].
            • Post-op: Monitorizar la mácula por riesgo de progresión de la DMAE o desarrollo de EMD.
          • Uveítis: 
            • Pre-op: Inflamación inactiva prolongada. Considerar uso de corticoides peri-operatorios más intensivo.
            • LIOs: Monofocales suelen ser la opción más segura.
            • Post-op: Alto riesgo de inflamación post-operatoria, PCO (a menudo densa y fibrosa) y CME. Seguimiento muy cercano.
          • Pseudoexfoliación (PXF) y Síndrome de Dispersión Pigmentaria: 
            • Pre-op: Asociados a debilidad zonular y glaucoma. La debilidad zonular aumenta el riesgo de complicaciones quirúrgicas (diálisis zonular, caída del núcleo/LIO al vítreo). Informar al cirujano de estos hallazgos.
            • Post-op: Mayor riesgo de descentramiento/subluxación tardía de la LIO, PCO, y progresión del glaucoma.
          • Alta Miopía: 
            • Pre-op: Ojos anatómicamente más largos. Mayor riesgo de DR y maculopatía miópica. La biometría puede ser más crítica; uso de fórmulas de LIO específicas (ej. Barrett Universal II, Kane) [21].
            • Post-op: Mayor riesgo de DR [25].
          • Cirugía Refractiva Previa (LASIK/PRK): 
            • Pre-op: El cálculo de LIO es complejo debido a las alteraciones en la curvatura corneal anterior-posterior. Requiere fórmulas especiales (ej. Barrett True-K, Shammas) y datos históricos si es posible [21]. Mayor riesgo de sorpresa refractiva.
            • Post-operatorio: Discutir el mayor riesgo de necesitar corrección con gafas.

          REHABILITACIÓN VISUAL POST-CIRUJÍA

          Aunque la mayoría de los pacientes alcanzan una buena visión post-cirugía, algunos pueden requerir rehabilitación visual optométrica.

          • Corrección de Error Refractivo Residual: Prescripción de gafas para lejos, cerca o intermedias según el resultado refractivo y el tipo de LIO. Pacientes con LIOs monofocales siempre necesitarán corrección de cerca/intermedia. Pacientes con LIOs premium pueden necesitar corrección para ciertas distancias o actividades (ej. gafas de cerca para lectura prolongada con algunas LIOs EDOF).
          • Manejo de Disfotopsias: Fenómenos visuales no deseados. 
            • Positivas: Halos, starbursts, destellos. Más comunes con LIOs multifocales/EDOF. A menudo mejoran con el tiempo. Estrategias incluyen explicación al paciente, gotas para miosis temporal (si las disfotopsias están relacionadas con el borde de la LIO o el diseño óptico), o en casos severos e intolerables (raro), intercambio de LIO.
            • Negativas: Sombra oscura temporal en el campo visual periférico. Generalmente mejoran con el tiempo. Relacionadas con el diseño  de la LIO.

            CO-GESTIÓN OPTOMÉTRICA-OFTALMOLÓGICA

            Una comunicación fluida y estructurada entre el optometrista y el oftalmólogo es esencial para optimizar la atención al paciente con catarata.

                • Protocolos de Derivación: Establecer criterios claros para la derivación. El informe de derivación del optometrista debe ser detallado, incluyendo: 
                  • Historia clínica y síntomas del paciente, destacando el impacto funcional.
                  • AV corregida (lejos/cerca), refracción.
                  • Hallazgos de lámpara de hendidura y fondo de ojo, describiendo la catarata (tipo, densidad) y otras patologías.
                  • Resultados de pruebas funcionales (glare, y contraste).
                  • Resultados de biometría y topografía si el optometrista las realizó.
                  • Manejo pre-quirúrgico realizado (ej. tratamiento de SSO).
                  • Expectativas y preferencias del paciente discutidas, especialmente en relación con los tipos de LIO.
                • Modelos de Co-manejo Post-quirúrgico: En muchas clínicas, el optometrista realiza el seguimiento post-operatorio de rutina (Día 1, Semana 1, Mes 1) y deriva al cirujano solo en caso de complicaciones o si se requieren procedimientos secundarios (ej. capsulotomía YAG). Esto libera tiempo del cirujano y permite una atención más accesible para el paciente. La comunicación debe ser rápida y efectiva ante cualquier signo de alarma.
                • Sociedades Profesionales: La colaboración entre sociedades optométricas (ej. CNOO en España, o las diversas asociaciones en Latinoamérica) y oftalmológicas (ej. SEC, SEO en España, o sociedades nacionales en LATAM) es crucial para establecer guías de práctica clínica y protocolos de co-manejo que beneficien al paciente.

            FUTURAS DIRECCIONES

            El campo de la catarata sigue evolucionando:

            • Tratamientos Médicos: Investigación activa en colirios que podrían prevenir o revertir la opacificación del cristalino (ej. basado en lanosterol u otros chaperones) [26]. Aunque prometedores, todavía no hay tratamientos médicos efectivos disponibles en la práctica clínica.
            • Nuevas LIOs: Continuo desarrollo de LIOs con mejores propiedades ópticas, mayor rango de foco (EDOF de próxima generación), mejor tolerancia a pequeñas cantidades de astigmatismo, LIOs ajustables más accesibles.
            • Avances Quirúrgicos: Mejora de la tecnología láser de femtosegundo, sistemas de guiado intraoperatorio para la alineación de LIOs tóricas, dispositivos para manejar la debilidad zonular.

            CONCLUSIONES

            La catarata es una patología prevalente cuyo manejo efectivo requiere un enfoque multidisciplinar. El optometrista con formación continuada es un pilar fundamental en este proceso, contribuyendo de manera significativa en todas las fases de atención al paciente: desde la detección y evaluación funcional avanzada, pasando por la optimización pre-quirúrgica (incluida la biometría y el manejo de la superficie ocular), la discusión informada de opciones de LIO, hasta un seguimiento post-operatorio experto y la detección y manejo inicial de complicaciones. Una cogestión efectiva y una comunicación excelente con el oftalmólogo son la clave para maximizar los resultados visuales, la seguridad y la satisfacción del paciente. El conocimiento profundo de la patogénesis, las características clínicas, las tecnologías diagnósticas y, sobre todo, las LIOs modernas y el manejo post-quirúrgico, capacitan al optometrista para asumir un rol clínico en la atención de los pacientes con cataratas.

              Enlaces de interés en España

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